“Cada uno será lo
que quiera, nada importa su vida anterior...” ¿...o sí?
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Las dos caras de una VERDAD. |
Cuando Antonio Mena
Vicario, nuestro Antonio..., o el soldao..., o hermano Antonio..., o
el Legionario de Algeciras... como familiar y cariñosamente nos
dirigimos a él cuando esperamos alguno de sus favores, se convirtió
en fuente inagotable de esperanza para todos aquellos que en él
creen y esperan, hacía ya 35 años que sus restos reposaban en el
Camposanto algecireño.
Incluso este dato parece,
ahora, convertirse en uno más de los mitos sobre su historia, puesto
que durante la investigación profunda y exhaustiva de este caso, me
he encontrado con una persona que me dijo saber de sus intercesiones
en el año 1973...
Un primer contacto
con lugar a dudas...
Pues parece ser que
durante el año 1977, según cuentan las tradiciones populares,
Antonio se aparece a una apenada madre que llora la muerte de su
joven hija, infundiéndole una gran calma con su dulce voz y
pidiéndole el favor de que limpie un nicho que parece abandonado, ya
que en él yace un hombre al que él conocía y era “buena
persona”. Cuando la mujer se dirige al nicho indicado y tras un
rato limpiando y retirando las hierbas que cubrían la lápida, se
encuentra con la foto de un muchacho, fallecido en el año 1942, en
febrero... y ¡cuál fue su sorpresa al reconocer en aquella foto al
hombre que unos momentos antes se había dirigido a ella para pedirle
el favor!
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1. situación de la tumba de Antonio Mena
2. Panteón de la familia Bandrés |
Sorpresa igualmente fue
la que yo me llevé cuando tuve conocimiento de la situación de la
tumba de la joven... al comprobar in-situ la presencia de una barrera
visual insalvable que por mucha sobrenaturalidad que tuviera el
hecho, convierte en inverosímil esta versión...
Además, el hecho de que
esta persona se arrepintiera de haber participado en esta historia,
según la declaración de una de las fuentes consultadas, que en
aquellos años investigó el caso, insinuando incluso una trama para
explotar económicamente el fenómeno... en los años 80, había
quien cobraba por cada foto de Antonio... ¡200 pesetas! O el caso de
dos “listillos” que vendían flores a la puerta para después
saltar el muro del cementerio, “recogerlas” de la tumba y volver
a ponerlas a la venta...
Por otro lado, la
casualidad que también apoya, en algún momento, la investigación,
me lleva a conocer la existencia de otra apenada madre, con una
proximidad mayor a la tumba de Antonio, que aproximadamente por
aquellos años, recuerda dedicar un rato de sus regulares visitas a
la tumba de su hijo, a limpiar también el nicho de Antonio, que en
ningún momento oculta su foto, a la vez que de vez en cuando le pone
alguna flor. Más tarde explicaré el porqué de este “abandono”...
Pero retrocedamos
unos años, para conocer el origen de esta historia...
Pese al pensamiento
popular de que esta persona vino de Ceuta, su ciudad natal, para
cumplir su Servicio Militar, a este lado del Estrecho, nada más
lejos de la realidad... (de hecho, me confirman que nunca tuvo nada
que ver con esta ciudad autónoma).
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Calle General Castaños, 1915. |
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Los hermanos
Mena Vicario,
con su primo Juan
en brazos de Antonio |
Todo comenzó en
ALGECIRAS. Antonio nació y vivió sus primeros cinco años en una
céntrica calle de Algeciras: la calle General Castaños, o calle
Carretas (como es conocida popularmente), en una corrala con un gran
patio central, donde residían cinco familias.Su número está identificado pero, debido a las sucesivas modificaciones de las viviendas de la calle y con el fin de evitarles molestias innecesarias a los actuales propietarios, obviaré este dato, aunque sí les digo que era muy cerca del Secano.
Antonio era el mayor de
cuatro hermanos. Nacido en 1921, tuvo otra hermana, María, a la cual
llevaba un año (1922) y posteriormente otros dos hermanitos, los
cuales fallecieron antes de cumplir el año... Sus padres, Rafael
Mena A. y María Vicario S. se dedicaban a la fabricación de pan y
repostería.
Así transcurren los
primeros años de vida de Antonio, hasta que en 1926, Rafael decide
trasladarse a TÁNGER, en compañía de sus dos hijos y cuñados por
parte de su mujer, para comenzar allí una nueva vida y aventura
empresarial. Durante la infancia de sus primos Antonia, Juan, Carmen
y Francisco de los S. Vicario, fallecen los padres de éstos, siendo
acogidos por sus tíos Rafael y María.
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Rafael Mena y María Vicario,
presentando una tarta elaborada
en su negocio. |
Fundan la “Confitería
MENA”, que a partir de entonces será la actividad familiar, en la
cual participa Antonio en múltiples ocasiones... Según comenta su
primo-hermano Juan, tenía muy buena mano para las tartas y era feliz
entre el merengue.
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Antonio,
con sus primos Carmen y Juan |
En todo este tiempo,
Antonio va creciendo como un muchacho más, en el nº 4 de la Rue de
Horno. Su carácter tímido, e introvertido en ocasiones, como se
recuerda en su familia, que incluso manifiesta que “no hablaba, por
no ofender” va acompañado de un cariño hacia su hermana y primos,
un espíritu protector y una actitud “juguetona” y alegre con los
pequeños, así como con los perritos que tenían en la familia. Hay
un simpático testimonio gráfico de esta faceta de Antonio en una
playa de Tánger, con sus primitos Juan y Carmen y uno de los
perritos “sufriendo” las bromas de su juventud.
Ya en su adolescencia,
comienza la relación de Antonio con su novia, en cuya foto de
estudio de la pareja, tiene su origen la que aún hoy permanece
“intacta” en la lápida de su tumba.
¿Romanticismo...?
¿Engaño...? o simplemente, sentido del deber...
Durante esta época, su
actitud y forma de ser continuó como siempre fue: tranquila y
apacible, sin intervenir en ningún tipo de actividad política, ni
revolucionaria, ni nada que se le parezca... un joven con una vida
normal y, hasta cierto punto, ajeno a la situación que se vivía en
su patria natal: la Guerra Civil.
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Antonio, con su hermana María (centro)
y sus primas Antonia y Carmen. |
Llegó el momento en que,
a sus 18 años, tuvo que cumplir con su deber “con la Patria” y
prestar el Servicio Militar, casualmente en la ciudad que le vio
nacer: Algeciras. Este alistamiento cayó como un jarro de agua fría
en su familia, a la cual le quedó la duda de si le habrían engañado
para que se apuntase a filas, ya que albergaban la esperanza de que
no le tocaría al residir en Tánger...
Su servicio militar
transcurre, desde el año 39 y ya finalizada la Guerra Civil, sin
sobresaltos reseñables, favorecido por su carácter tranquilo, así
como por su actitud “pasiva” hacia la política, pese a la idea
que existe hacia él, como preso político. Al contrario, sus casi
tres años de “mili” permaneció como soldado raso, destinado en
el Cuartel frente al Colegio Huerta de la Cruz, (en unos terrenos cedidos por el Ayuntamiento de Algeciras al Ministerio de Defensa, en el año 1936, y cuya titularidad y uso esta recuperando actualmente, según fuentes del citado Ministerio) donde sí estaban
los “grupos de trabajo” (miembros del bando perdedor en la
contienda), condenados a la construcción de carreteras y pistas
militares en la comarca.
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Aspecto actual del Cuartel en el que realizó su Servicio Militar,
donde se encontraban también los "grupos de trabajo" por la
Fuente Nueva. |
Un aviso de
gravedad...
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Una de las obras realizadas por estos grupos de trabajo.
Ésta en el año 1942... |
Durante el mes de enero
de 1942, estaban los “grupos de trabajo” realizando varias obras,
entre las que se encuentran las “Pantallas Militares” de la Pista
nº 7, que unía la Bahía de Getares con el Tolmo y Pelayo.
Es en este momento,
cuando un grupo de soldados, entre los que se encuentra Antonio, caen
enfermos a consecuencia del consumo de unas batatas en mal estado,
cocidas en “agua de las bestias”, según le comunican a la
familia.
Sobre este particular,
haré un inciso: debido a la escasez de alimentos, en aquella época,
resultaba desgraciadamente habitual correr este tipo de riesgos, con
tal de poder llevarse a la boca algún alimento que fuera fácil de
conseguir, como los que da la tierra.
Fue un compañero suyo de
reemplazo, el encargado de enviarles un telegrama a los padres para
comunicarles la grave situación de su hijo y de otros compañeros.
Ni que decir tiene que este aviso no hubiera sido posible, de
tratarse de un preso político...
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Vista antigua de la Calle Alfonso XI.
A la dcha. estaría situado el Hospital Militar,
que según autores puede datar de 1704. |
Ante esta noticia, su
padre Rafael se desplaza urgentemente a la Península, a ver a su
hijo. Cuando llega a Algeciras, le comunican que Antonio está
ingresado en el Hospital Militar, que por entonces estaba en la calle
Alfonso XI, o calle Convento, en el edificio de la actual Facultad de
Derecho. (Existe también la teoría de que estaba en el Hospital de
la Caridad, pero los archivos históricos de Algeciras consultados,
se refieren a éste como el Hospital Civil).
Todos los afectados por
esta “epidemia” permanecían aislados, ante la posibilidad de
contagio, en una sala de enfermos infecciosos, apartados del resto de
pacientes, para evitar su propagación. Su padre Rafael sufrió una
larga espera de DÍA y MEDIO, sin poder ver a su hijo, hasta que le
comunicaron la triste noticia de su fallecimiento. Es en este
momento, cuando le permiten verlo, sobre una fría mesa del Hospital.
Presenta el vientre hinchado y un color morado (cianótico) en la
misma zona, producido por la obstrucción intestinal, que en un
primer momento le hace incluso pensar en la posibilidad de una
paliza... Esta idea desaparece de su mente ante la situación que se
vivía en aquel Hospital, debido a la situación de otras personas,
como Antonio.
Consultada bibliografía
sobre estos signos, me encuentro con que se identifican con el
BOTULISMO (pueden consultar estas fuentes en los siguientes enlaces:
pulse
aquí
y
aquí).
Es curioso que en aquellos años se registraron varios brotes de esta
enfermedad entre TROPAS en diversas partes del mundo, con resultados
igualmente mortales. En la actualidad, en Estados Unidos resulta una
de las más importantes causas de mortalidad infantil, provocado por
el consumo de algunas hortalizas.
Volviendo a nuestra
historia, su madre, María, siempre contó a su familia, que su niño
se había muerto por culpa del hambre...
A su padre, le ofrecieron
enterrar los restos de Antonio en el terreno propiedad del Ejército,
con que contaba en el Cementerio Viejo de Algeciras, pero él
prefirió tenerlo identificado en un nicho aparte para su recuerdo.
Es, entonces, cuando adquiere la propiedad del nicho donde hasta hoy
permanecen los restos de Antonio Mena Vicario, a su nombre.
Una imagen que
perdura en el tiempo...
En la lápida, como es
costumbre habitual en muchos cementerios, colocan una foto de
Antonio, sacada de la antes referida con su novia, por ser la imagen
más actual que de él disponen. En la parte trasera de dicha foto,
aparece la anotación a lápiz del encargo. A partir de esta misma,
su madre encarga una medalla con su cara, la cual llevaría durante
toda su vida, enganchada en la “combinación” con el triste
recuerdo de su hijo siempre presente.
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Medalla en la que se aprecia
solamente el cuello. |
Esta medallita, del
tamaño de la falange de un dedo, tenía esta foto (la misma que la
lápida) por ambos lados pero, con el paso del tiempo y los
habituales toques cariñosos de su madre, ha ido perdiendo el color y
detalle, hasta apreciarse nada más que el cuello de la camisa y la
solapa de la chaqueta, muy vagamente.
Todo lo contrario, ocurre
con la foto del Cementerio... permanece como el primer día, con su
color sepia, pese al Sol de justicia que durante horas y ya más de
70 años saluda cada día la tumba de Antonio... Éste es, si cabe,
uno de los puntos más misteriosos de la historia de Antonio Mena
Vicario.
Siempre presente en
su memoria...
Regularmente, sus padres
y hermana y primos venían a Algeciras a visitar la tumba de su niño
muerto. Incluso su sobrina tiene el recuerdo de alguna de estas
visitas, antes de su viaje a Alemania. Su tumba también era visitada
por los familiares de Antonio que aún residían en Algeciras, junto
a la Plaza de Abastos, y en Pelayo.
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Foto familiar donde se puede ver el retrato de Antonio (1958) |
Durante los años
siguientes, la vida de su familia continuó dentro de una triste
normalidad, y con el siempre triste recuerdo de la persona de
Antonio. Su foto ha estado presente en un lugar privilegiado entre
ellos y ha ido pasando de generación en generación, conservándose
con cariño como recuerdo, en estos momentos, del hermano de la
abuela que se murió haciendo la “mili”.
Igualmente, como la
distancia no hace posible las visitas tan habituales como desearían,
sacan una foto de la tumba, para tenerla como recuerdo en cada
momento del lugar donde yace su hijo. En esta imagen, se aprecia que
la lápida permanece en su estado original, lo mismo que la foto. No
así el entorno que ha ido cambiando a lo largo del tiempo, sobre
todo por los exvotos con que sus fieles adornan y agradecen sus
numerosos favores.
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Foto tomada a la lápida al poco de su fallecimiento.
La misma foto... la misma lápida... |
Pero... si la
lápida está intacta... ¿que ocurre con la exhumación del
cadáver...?
Recopilando datos sobre
el caso, muchas personas me han manifestado que el cuerpo fue
exhumado para descartar su poder sobrenatural y que no había nada
raro en sus restos, como al parecer ha ocurrido con otros cadáveres
que reposan en el Camposanto algecireño...
Recojo versiones que me
llegan a afirmar que hasta TRES VECES ha sido exhumado el cadáver y
que descubrieron que se encontraba ¡INCORRUPTO!
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D. Rafael Tobajas. Concejal 1983-1987. |
Con el fin de comprobar
la veracidad de estos hechos, contacto con el concejal encargado de
Cementerios en los años en que surge esta historia con fuerza
(1983-1987). Don Rafael Tobajas me afirma que él no tiene
conocimiento de esta exhumación, desmintiéndola categóricamente
durante la duración de su cargo. Incluso me comenta que por aquellos
años, un grupo de parapsicología y ufología que operaba en la
comarca, intentó realizar algunas psicofonías, todas sin éxito, en
las que únicamente se percibían los zumbidos de los insectos que
frecuentaban los numerosos ramos de flores...
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Momento de la reunión con
P. González, J.M. Cardoso y A. Jaén. |
Otras fuentes, mencionan
que durante 1999, se lleva a cabo una de estas exhumaciones en
presencia del entonces Alcalde, Don Patricio González. Entrevistado
por mí en este sentido, me responde que incluso cuando él tuvo
conocimiento de la figura de Antonio Mena Vicario, fue unos cinco
años después de su supuesta presencia durante la extracción de los
restos. Esta declaración ha sido confirmada por quien entonces era
concejal de esta Corporación y gran conocedor de la historia de
este cementerio, Don Alberto Jaén. En la misma reunión, se
encontraba D. José María Cardoso, Abogado y Gemólogo de reconocido
prestigio, el cual me asesora sobre la “imposibilidad” legal de
plantear una exhumación no justificada sin el consentimiento expreso
de la familia, al ser el nicho en propiedad, a la vez que aporta una
serie de explicaciones técnicas a una posible incorruptibilidad del
cadáver, basada tanto en la salinidad de la zona como en cuestiones
fisiológicas que tienen que ver con la adrenalina... Consultada la
posibilidad de una exhumación posterior o anterior a estas fechas,
se desmiente por el responsable del Archivo del Cementerio. Y todo
esto corroborado, repito, por la foto de la lápida original...
En vista de las
anteriores declaraciones, queda rotundamente DESMENTIDA la exhumación
y comprobada incorruptibilidad del cadáver de Antonio Mena Vicario.
¿Quedó abandonada
la tumba de Antonio Mena Vicario?
En el año 1960,
Francisco G., cuñado del fallecido Antonio y esposo de su hermana
María, decide emigrar a Alemania, siguiendo la corriente de aquellos
años. Su hija Antonia G. Mena.(su nombre en recuerdo a su tío y su
bisabuela materna) tenía cuatro años y recuerda los viajes con su
madre y abuela a Algeciras a visitar la tumba de su tío, así como a
unos tíos que aún residían en Algeciras, y que también estaban
pendientes del mantenimiento de la tumba.
Cuando cuatro años más
tarde deciden trasladarse todos a España primero, para después
marchar a Alemania, cuando regresa en su búsqueda Francisco. Ante la
ya más importante lejanía, le dejan el encargo a estos familiares
de cuidar y adornar periódicamente, la tumba de Antonio. Es entonces
cuando cobra mayor importancia para la familia la foto de la lápida
que hasta entonces conservaban como imagen de veneración...
Y así, desde 1964, y
hasta las desapariciones naturales de los familiares residentes en
Algeciras, nunca le faltaron flores y cuidados a la tumba, reforzadas
por las ya más espaciadas visitas desde Alemania. Los padres de
Antonio se ven obligados a regresar a España, a Málaga, dos años
más tarde, por la enfermedad de Rafael, que le causa la muerte en
agosto de 1971. Su esposa María, enferma de corazón (nada extraño
para su dolorosa vida), en febrero de 1978. Su hermana María, en
julio de 1996 y su cuñado Francisco, justo diez años más tarde.
En Alemania, continúa
aumentando la familia, naciendo incluso una sobrina-nieta, fuente
transmisora de una parte de esta historia.
Un sobresalto a
medianoche...
Una noche de hace diez
años, ya en España, despierta sobresaltada en el salón donde se
había quedado dormida viendo la TV, la sobrina-nieta de Antonio: Mª Isabel E.G. Una “vidente” de las que proliferan en los programas
nocturnos, le está aconsejando a una de las personas que llaman al
programa, que le pida al hermano Antonio, un soldado LEGIONARIO, que
está enterrado en el cementerio de Algeciras, que la ayude para
solucionar su problema...
A ella le llama la
atención la coincidencia con los datos de su tío abuelo Antonio,
aunque no tenían noticias de esta situación “milagrosa”.
Comienzan en aquel
momento a buscar información, pero sin encontrar nada...
Sigue pasando el tiempo y
nuevamente llega a su conocimiento la historia de este soldado
milagroso. Es entonces cuando buscando en Internet, encuentran ya
información sobre esta persona, siendo una de las fuentes, este blog
“La Voz de Getares”...
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Apariencia del nicho, en mayo de 2011. |
En él, reconocen la foto
del tío abuelo que ya en esa época se halla en su poder. Al mismo
tiempo, encuentran otra imagen de él... ¡VESTIDO DE LEGIONARIO!
Ante este dato, quedan
sorprendidos todos en la familia que aún vive, ya que no es cierto:
¡Antonio nunca estuvo
alistado a la Legión!
Es necesario destacar lo
claro que resulta el montaje fotográfico a partir de la imagen
tomada de la lápida. Su cara está invertida, con un gorro
“isabelino” y unas hombreras militares en su chaqueta, simulando
una foto de soldado que, según afirma la familia, es falso que
exista ninguna de Antonio Mena Vicario, vestido de uniforme.
Además, afirmar que este
gorro es de Legionario, es un tremendo error, ya que ni la borla del
gorro es amarilla, ni aparece el emblema de la Legión por ningún
lado...
Este tipo de sombrero sí
era habitual del Ejército español en aquellos años, en varias
armas del mismo.
Además, y como dato
anecdótico, no existía una dotación de la Legión instalada en
aquel momento en Algeciras. Sí había un campamento en Facinas, así
como algún retén en puntos como el Cuartel de Transeúntes, para el
control de paso de tropas de la Legión, con destino al continente
africano, a través de este puerto.
Siguiendo con el
descubrimiento por la familia del carácter milagroso de Antonio,
aprovechan el pasado puente de Diciembre, para desplazarse a
Algeciras a visitar la tumba de su tío fallecido...
Aquí se encuentran con
todo lo que a día de hoy supone para sus fieles, la figura de su tío
abuelo: un “Santo” al que adoran y piden deseos y favores, cuya
historia se desconoce y existen muchos datos falsos en torno a su
vida...
El colofón a una
investigación...
A la vuelta a su
domicilio, se ponen en contacto conmigo para transmitirme su sorpresa
“grata y extraña” ante todo lo que se han encontrado aquí...
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Visita a la tumba de Antonio, con su sobrina Antonia
y su sobrina-nieta Mª Isabel (feb. 2013) |
Nada más lejos de
nuestra intención que negar la intercesión de Antonio Mena Vicario
en todos estos casos milagrosos que se le atribuyen, tanto por su
parte como por la mía; pero sí existe el interés de dar a conocer
la VERDAD sobre su historia y así acabar, de una vez por todas, con
especulaciones que no hacen más que despistar.
Este interés se hace aún
más necesario ante el manifestado por un programa de una cadena
privada sobre este caso tan “milagroso”...
Posteriormente a los
familiares, se ponen en contacto conmigo de la redacción de este
programa, así como con otros investigadores que habían trabajado en
esta leyenda, para recabar información sobre la misma y emitir un
reportaje.
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Momento de la grabación del reportaje donde se
muestran diferentes recuerdos de la tumba de Antonio
a la venta. |
Durante la postproducción
del mismo, aumentando los datos sobre la historia, se hacen llegar
informaciones al programa para que actualicen el resultado del
documental. Pero la preparación del mismo había finalizado y ya
estaba listo para emitir esa misma semana.
Ante el mantenimiento de
la versión tradicionalmente contada que, como han leído ya, dista
mucho de la realidad, tomamos la decisión de dar a conocer la verdad
por esta vía, que es habitual en la búsqueda de información sobre
este caso, desde la aparición en este blog, así como muro de
publicación de experiencias y peticiones, a cual más curiosa y
sobrecogedora.
Una larga lista de
favores que agradecer...
Y ya por último, es de
justicia mencionar que son miles de personas las que afirman haber
recibido el favor de Antonio Mena Vicario, en sus peticiones.
En su tumba aparecen
objetos, placas y cartas en agradecimiento, así como cubos y cubos
de flores, que son repuestas a diario por todas las personas que
acuden a visitarle y a agradecerle su ayuda.
Yo he sido testigo de la
fe que le profesan gentes de Algeciras, así como de multitud de
puntos en toda España, e incluso fuera de nuestras fronteras. En mi
blog veo como, diariamente, desde muchos puntos del mundo, coincide
el tema de las búsquedas en el nombre de Antonio Mena Vicario, el
Soldado de Algeciras.
Muchos son los actos
milagrosos que le atribuyen... desde ayuda en los exámenes y carné
de conducir, conseguir trabajo, ...hasta la curación de algunos
tipos de cáncer, o la intercesión en la fecundidad de alguna mujer
que ya había perdido la esperanza...
Igualmente extendido está
el mito de que es posible verlo pasear, al atardecer, por los
pasillos del Camposanto...
Desde varios puntos de
Andalucía y del resto de España, se organizan excursiones para
visitar su tumba y pedirle favores.
Aunque si bien es cierto
que no existen pruebas fehacientes de su intervención en estos
“milagros” ni de su “santidad”, sí es cierto que en muchas
personas provoca un sentimiento de paz y confianza que
“emocionalmente” puede serles de ayuda para alcanzar sus
objetivos...
En definitiva, sugestión
o realidad, escepticismo o fe, se unen a los pies de su tumba con una
larga lista de favores que agradecer...
Sea como sea, descansa en
Paz, Antonio!
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Tumba de Antonio Mena Vicario (enero 2013) |